¡A la rica centolla!

El grupo de los mariscos es extenso y muy variado, tanto en sus formas como en sus sabores. Algunos de ellos, están presentes a lo largo de todo el año, listos para que los disfrutemos en cualquier momento, como el pulpo, los berberechos o los mejillones. Hay otros mariscos que, en la mayoría de los casos, exigen de la excusa de eventos o celebraciones especiales, donde los percebes o angulas, resultan un acompañamiento perfecto. En cambio, otras épocas del año parecen tener adjudicado un tipo de marisco más específico. El ejemplo más claro sería durante las Navidades, donde el marisco estrella son los langostinos o las cigalas. Pero, ¿cuál sería el marisco ideal para después de la resaca navideña? La respuesta es contundente, el mejor marisco en estos meses es la centolla. Debido a que es a partir de diciembre cuando este marisco en particular comienza su mejor temporada, ya que su carne y su caldo están llenos y resultan realmente sabrosos.

Pero, ¿cómo podemos distinguir una centolla llena de una vacía?

Muchas veces, no sabemos si  la centolla está llena hasta que la cocemos. Por esta razón, Mariscodospuntocero envía a sus clientes el mejor producto de calidad, ya que al cocer el marisco comprueba que esté lleno y si no es así lo sustituye, antes de enviarlo, por otro que esté en las mejores de las condiciones.
Para distinguir entre una centolla llena y una vacía tendremos que tener en cuenta varios factores:

El primero es que la parte inferior del caparazón esté duro, no siendo así tendremos bastantes posibilidades de que no esté llena.

Segundo, miraremos que entre el caparazón y la parte inferior trasera haya una separación. No siempre que están llenas lo tienen separado, pero cuando lo tienen, está garantizado que la centolla estará en su punto exacto.

En tercer lugar miraremos que las uñas de las patas de la centolla estén gastadas y no tengan una forma puntiaguda. Esta prueba es más significativa que definitiva, ya que puede darse el caso de que este marisco esté totalmente lleno y no tener la uña gastada, debido a que el fondo donde habita sea arenoso y no de piedra. Podemos apreciar la diferencia entre una patas gastadas y unas puntiagudas en la foto inferior.

En definitiva, si la centolla tiene la parte inferior del caparazón duro, separado en la parte trasera y las uñas gastadas estaremos totalmente seguros de que este marisco está bien. Así que desde Mariscodospuntocero os animamos a todos a que pidáis centolla y disfrutéis de un delicioso marisco.

Un saludo.

 

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